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Foro Cuidados y enfermedades de perros (28)

Cuidados y enfermedades de perros (28)

Citar | Hace 5 años

ENFERMEDADES RESPIRATORIAS: BRONQUIOS Y PULMONES

Las enfermedades del aparato respiratorio y en particular las que afectan a bronquios y pulmones son numerosas y en muchas ocasiones muy difíciles de diagnosticar. A veces se trata de procesos agudos que tienen una rápida remisión, pero en otras nos encontramos con enfermedades de curso crónico que acompañaran a vuestro perro durante una gran parte de su vida y que necesitarán por tanto una gran atención.

Lo cierto es que la mayoría de ellas provocarán en vuestros perros síntomas muy similares, y será a través de diversas pruebas la única manera de que los veterinarios establezcamos un diagnóstico acertado y como consecuencia instauremos un tratamiento adecuado.

Me referiré primero al arsenal de pruebas de las que podemos echar mano para su diagnóstico, y luego haré una breve exposición de las enfermedades que a mi me parecen más interesantes que conozcáis. Dejaré muchas en el tintero (en especial las que afectan a la cavidad pleural, al mediastino y a la pared torácica), pero el tema es tan extenso que no hay cabida para todas en el presente artículo.

Entre las pruebas que debemos realizar ante un problema cuyo origen suponemos que se localiza en bronquios o pulmones se encuentran los análisis rutinarios de sangre que deben incluir un hemograma y una bioquímica completa. Las radiografías de torax son en muchas ocasiones indispensables, aunque a veces su realización será muy laboriosa, en especial si la dificultad respiratoria que presenta el perro nos impide una manipulación adecuada. A veces, será necesario establecer un tratamiento para intentar mejorar la ventilación y hacer después las radiografías. Lo ideal será realizar tres, dos laterales, y una dorso ventral. La auscultación es para mi esencial. Una buena auscultación nos permite muchas veces acercarnos al problema. Es imposible, y además no tiene sentido que me extienda en lo que se oye o se deja de oír ya que explicarlo sería una pérdida de tiempo.

Una prueba que se realizaba en el pasado como la broncografía ha quedado en desuso por la aparición de la broncoscopia. Otra técnica que resulta útil para detectar anomalías vasculares y tromboembolia pulmonar es la angiografía pulmonar. La broncoscopia es de suma utilidad en enfermedades que cursan con tos crónica, sangrado, y sospechas de tumor o cuerpo extraño. Permite la inspección visual de las vías respiratorias y la obtención de muestras. Además tiene una utilidad terapéutica para la eliminación de cuerpos extraños, la resolución de tapones de moco y la extracción de secreciones abundantes o de sangre. Desde el punto de vista diagnóstico nos permite visualizar, lavar, raspar u obtener muestras para biopsia. Debe ser realizada bajo anestesia general para evitar la tos y el laringoespasmo.

A pesar de todo existen perros que por su compromiso respiratorio no pueden ser anestesiados o que presentan alteraciones de la coagulación. En estos perros lo que se utiliza es la toracotomia que permite la toma de una muestra a cielo abierto. Evidentemente no está exenta de riesgos para la vida del perro.

La ecografía puede resultar útil para diagnosticar tumores, anomalías pleurales y mediastínicas, así cómo la obtención de aspirados o muestras para biopsias con guia ecográfica, utilizando la visualización en tiempo real de la penetración de la aguja en el tejido o lesión líquida. Tiene eso si el inconveniente que no permite la visualización de lesiones dentro de un pulmón con aire, pues esto impide la transmisión del sonido.La tomografía computerizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son útiles para evaluar las estructuras circundantes y determinar las relaciones anatómicas. Requieren anestesia general, pero pueden aportar interesantes datos sobre la enfermedad.

BRONQUITIS AGUDA

Se define como una tos pasajera atribuible a inflamación de las vías aéreas inferiores y no se asocia con un daño irreversible de la vía aérea.

Puede estar causada por infecciones bacterianas o víricas, parásitos u hongos. A veces, un cuerpo extraño inhalado puede desencadenarlas. El mismo humo o el polvo pueden contribuir a la aparición del problema. Un tumor pulmonar, un aumento de los ganglios linfáticos o un aumento del tamaño del corazón que provoquen una compresión de las vías respiratorias pueden desencadenarla. El colapso traqueal (estrechamiento de la traquea), o una alergia también pueden ser las causantes de bronquitis.

La consecuencia es la estimulación de los receptores de la tos, lo que provocará su presencia y el aumento de la producción de moco en las vías aéreas.

La bronquitis aguda se asocia con tos, productiva o no, de duración normalmente inferior a 2 meses. La tos productiva suele estar relacionada con infecciones bacterianas, mientras que la tos seca se asocia a infecciones víricas. Si oís a vuestro perro emitir un sonido similar al graznido de un ganso, seguramente estaremos ante una bronquitis producida por un colapso traqueal.

A veces, la bronquitis aguda se resuelve espontáneamente una vez que la causa que produce la tos ha sido eliminada. Si se trata de un proceso bacteriano el uso de antibióticos será suficiente, aunque a veces será necesaria la realización de un cultivo y de un antibiograma. La presencia de cuerpos extraños debe ser solucionada mediante una broncoscopio y si no es posible a través de una toracotomia.

El síntoma más molesto para vosotros será la tos, pero el uso de medicamentos para hacerla desaparecer debe ser muy bien valorado. Los antitusigenos no deben ser usados si la tos es productiva, es decir, permite la eliminación de secreciones o se sospecha que el problema es infeccioso. Lo único que conseguiremos es aumentar la tos. El uso de broncodilatadores y corticoesteroides en estos casos si que está indicado.

BRONQUITIS CRÓNICA

En estos casos la tos estará presente por un periodo superior a dos meses, ya que se habrán producido lesiones irreversibles de las vías aéreas. Normalmente establecer la causa es sumamente complicado, aunque se asocia con infecciones crónicas, alergias o la inhalación de agentes irritantes. Lo que se produce en estos casos es una excesiva acumulación de moco que contribuye a la obstrucción y colapso de las pequeñas vías aéreas. Estos cambios crónicos predisponen un mayor riesgo de infecciones.

Los perros afectados muestran intolerancia al ejercicio, accesos de tos incontrolables y dificultad respiratoria. En un momento determinado los perros afectados pueden presentar exacerbaciones del problema, cuando hay complicaciones infecciosas, exposición a agentes irritantes inhalados o situaciones de excitación o estrés excesivo.

Junto a los tratamientos tradicionales (antibióticos, broncodilatadores y a veces antitusigenos) son útiles los nebulizadores para humidificar la vía aérea. Si el perro esta obeso, será indispensable hacerle bajar de peso.

BRONQUITIS ALÉRGICA

Se produce como respuesta de las vías aéreas a un alérgeno inhalado o transportado a través de la sangre. Entre estas sustancias capaces de producir bronquitis se encuentran polvo y mohos, humo del tabaco y rociados con aerosoles. Otros agentes capaces de producirla son la dirofilarias y los Aspergilus (hongos). Habrá edema e inflamación, broncoconstricción y aumento de la producción de moco.

Suele afectar a perros jóvenes o de mediana edad y puede conducir a una bronquitis crónica.

Suele ser característico que la tos sea improductiva, aumente con el ejercicio, el aire frío y la compresión del pecho o la traquea.

EDEMA PULMONAR

Es una acumulación de líquido en el intersticio pulmonar. Se presenta con frecuencia como complicación de la insuficiencia cardiaca congestiva izquierda. Las causas, además de la nombrada son muy variadas y las he resumido en un cuadro adjunto. Lo que ocurre en estos casos es que los sistemas que el organismo pone en marcha a través de su sistema linfático para la eliminación de líquidos no pueden contrarrestar la velocidad de entrada del líquido.

La mayoría de los perros afectados, presentan un aumento del ritmo respiratorio (taquipnea), tos o dificultad respiratoria por falta de oxigenación (hipoxia). El esfuerzo de inspiración y espiración se ven aumentados y en los casos graves, la tos irá acompañada de la eliminación de sangre.

El tratamiento debe ir dirigido a mejorar la oxigenación (mediante sonda nasal, mascarilla o jaula de oxigenación), pero el estrés durante el manejo de estos perros debe ser mínimo. Si es posible, y no siempre lo es, será de gran utilidad la intubación y ventilación positiva.

Los medicamentos de elección en estos casos son los diuréticos, aunque deben usarse con precaución en perros con poco volumen sanguíneo circulante (hipovolemicos)

Los broncodilatadores son de gran utilidad, y evidentemente si la causa del edema está en el corazón, habrá que aplicar la medicación oportuna.

NEUMONIA BACTERIANA

La neumonía se refiere a la inflamación del pulmón, y evidentemente será bacteriana si se identifican bacterias como causa del problema o como parte del proceso inflamatorio. Según el lugar donde asiente la infección podremos hablar de bronquitis bacteriana, bronconeumonía, neumonía intersticial o neumonía lobar.

Las neumonías bacterianas primarias en el perro son infrecuentes, existiendo casi siempre un problema predisponente como bronquitis crónica, discinesia ciliar, enfermedades víricas y fúngicas, enfermedades asociadas con aspiración, regurgitación, tratamientos con fármacos inmunosupresores, diabetes mellitus, síndrome de Cushing, traumatismos y tumores.

A veces, las bacterias pueden llegar a los pulmones a través de la sangre y entonces la neumonía será consecuencia de una septicemia provocada por cualquier otra causa o bien llegar directamente.

Los perros que presentan este tipo de neumonías no es raro que con anterioridad hayan padecido otros procesos respiratorios o que hallan padecido vómitos o que hayan sido anestesiados recientemente.

Habrá tos por lo general productiva, anorexia, descarga nasal mucopurulenta, intolerancia al ejercicio, taquipnea, dificultad respiratoria, fiebre, y a veces pérdida de peso.

El tratamiento se basará en antibióterapia, hidratación de las vías aéreas y humificación del aire.

Existen y por ello deben ser nombradas enfermedades pulmonares víricas, fúngicas (por hongos) y por protozoos.

Para no extenderme demasiado en su descripción os diré que hongos como los coccidiodes, blastomyces, histoplasmas, criptococcus y aspergillus son capaces de provocar graves cuadros respiratorios que cursan con cuadros similares a los de una neumonía.

En cuanto a los parásitos nombraré la toxoplasmosis, aunque es más frecuente en el gato, y las capillarias.

Entre los virus capaces de provocar una neumonía severa, nombraré el del Moquillo canino.

NEUMONIA POR ASPIRACIÓN

La inhalación de líquidos, partículas de alimento o bacterias procedentes de la orofaringe provoca una alteración pulmonar inflamatoria profunda. Puede presentarse como una enfermedad aguda fulminante o como un proceso crónico.

Los contenidos aspirados suelen ser contenidos ácidos del estómago y alimento. Por lo general una función laríngea o faríngea normal previenen este tipo de accidentes por lo que tendrá que producirse algún trastorno que produzca una anormal funcionamiento de estas estructuras, como pueden ser alteraciones neuromusculares, irritación o inflamación de la orofaringe a causa de reflujo crónico o regurgitación (megaesofago, obstrucción esofágica, esofagitis, o vómito crónico)

Un sondaje mal hecho cuando se administran alimentos o medicamentos o la falta de cooperación del paciente también puede provocarlas. Un accidente frecuente es la entrada de medios de contraste (bario) en las vías respiratorias cuando se los tenemos que hacer tragar a un perro para la realización de una placa de contraste. Es éste un accidente que en principio no tiene la más mínima importancia.

La entrada en los pulmones de estos elementos puede llegar a provocar hemorragias o edemas de pulmón junto a broncoconstricción.

Veremos al perro toser y presentar dificultad respiratoria, junto a inapetencia, letargo y a veces incluso shock.

En la mayoría de los casos será necesaria la aplicación de oxígeno, broncodilatadores y antibióticos, aunque estos últimos es conveniente utilizarlos después de haber realizado un cultivo bacteriano.

Nombraré de pasada lo que conocemos como “Síndrome de dificultad respiratoria aguda” (SDRA) que provoca una insuficiencia respiratoria como consecuencia de una septicemia, transfusiones de sangre múltiples, shock, pancreatitis, neumonías, reacciones a fármacos o sobredosificación de algunos de ellos, traumatismos importantes o cirugías. Los perros afectados presentan una seria dificultad respiratoria, taquicardia, ansiedad, agitación. Habrá edema de pulmón e hipertensión pulmonar.

ALTERACIONES INMUNITARIAS: HIPERSENSIBILIDAD

Se trata de procesos inflamatorios que afectan a los bronquios y pulmones, normalmente como respuesta del organismo a un agente externo como pueden ser parásitos pulmonares, alergenos inhalados (pólenes por ejemplo) o fármacos. Podemos decir que se trata de una reacción alérgica del organismo que se manifiesta a nivel del sistema respiratorio.

Es bastante típico que si hacemos un análisis de sangre en los perros afectados por este proceso nos encontremos con una gran cantidad de eosinófilos ( es un tipo de glóbulo blanco que aumenta en cuadros alérgicos y parasitarios).

La tos es el síntoma más frecuente. El tratamiento consistirá en intentar eliminar la fuente que produce el problema, lo que no siempre es posible, y el uso de corticoesteroides. Si la respuesta a estos medicamentos no es suficiente, habrá que echar mano de drogas inmunosupresoras. Podemos añadir al cóctel, antibióticos y broncodilatadores. Muchos perros afectados por esta enfermedad necesitan medicación de por vida, ya que no siempre será posible eliminar el agente causal

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TUMORES:

Los tumores de pulmón pueden ser de origen primario, metastático o multicéntrico, siendo las dos últimas las más frecuentes. Evidentemente son más frecuentes en perros de edad avanzada.

Los tumores primarios suelen ser malignos, y dentro de ellos las más frecuentes son los adenocarcinomas y los carcinomas. Los que aparecen como metastásis pueden presentarse a partir de osteosarcomas, fibrosarcomas, hemangiosarcomas, melanomas y carcinomas mamarios principalmente.

Los perros afectados suelen mostrar dificultad respiratoria, tos, pérdida de peso, anorexia, letargo, fiebre y cojeras por que se denomina osteopatía pulmonar hipertrófica.

Si queremos llegar al diagnóstico exacto y saber a que tipo de tumor nos enfrentamos, se deberá obtener una muestra de la masa para ser analizada. Esto se puede conseguir a través de una citología, lavado broncoalveolar o por toracotomía.

La intervención quirúrgica si es que merece la pena es el tratamiento de elección, para los tumores pulmonares solitarios, mientras que la quimioterapia se usará en casos en que la cirugía no pueda resolver el problema. En cualquier caso no debemos esperar una supervivencia superior a un año, aún tratándose de una masa que ha sido extirpada en su totalidad.

CONTUSIONES PULMONARES

Un impacto fuerte sobre el área torácica provocará en la mayoría de las ocasiones una hemorragia pulmonar, aún sin que se aprecie un daño torácico externo.

En los casos graves habrá dificultad respiratoria y disnea aguda. No será raro encontrar dolor, neumotorax o shock cardiovascular, habituales en el traumatismo pulmonar agudo, y tampoco será extraño encontrar fracturas de costillas.

Si la hemorragia ha sido leve las manifestaciones clínicas también lo serán.

INHALACIÓN DE HUMO

La inhalación de humo causa una lesión directa en las vías respiratorias y el tejido pulmonar debido al calor, las partículas y los gases en combustión. Los incendios domiciliarios son la causa más frecuente. Las partículas de carbono pueden adherirse a la superficie de las vías respiratorias provocando broncoespasmo. Los compuestos que derivan de la combustión de productos gaseosos, cuando se inhalan, provocan lesiones químicas, a las que habrá que sumar las lesiones térmicas.

Cuando los animales afectados nos llegan a la clínica, además de las quemaduras, suelen presentar síncope, dificultad respiratoria grave e incluso parada respiratoria. El problema es que cuando no presentan estos síntomas tan alarmantes, la atención debe ser máxima porque pueden desarrollar una afección respiratoria grave a las 24-36 horas, por la presentación de un edema laríngeo o por la aparición de una SDRA de la que ya he hablado anteriormente. Por tanto, cualquier perro rescatado de un incendio deberá mantenerse en observación 24-48 horas.

Se les debe administrar oxígeno, broncodiltadores y corticoesteroides solo si existe shock cardiovascular agudo. No estará de menos, si es necesario la administración de soluciones para la rehidratación, pero con sumo cuidado ya que la alteración de la permeabilidad vascular puede llevar a un edema de pulmón.

CUADROS: POSIBLES CAUSAS DE EDEMA PULMONAR

-Enfermedades renales

-Enfermedades hepáticas

-Sobrehidratación

-Inanición

-Tumores

-Inhalación de toxinas

-Aspiración de ácido gástrico

-Inhalación de humo

-Electrocución

-Traumatismo

-Septicemia

-Pancreatitis

-Uremia

-Inflamación infecciosa o no infecciosa

-Tromboembolia

-Obstrucción grave de las vías respiratorias superiores

-Ahogamiento

-Edema neurogénico por convulsiones o por traumatismo craneoencefálico

-Insuficiencia cardiaca izquierda

-Sobre hidratación

Citar | Hace 5 años

ACCIDENTES DEL PERRO DE CAZA

Cuando salís con vuestro perro de caza lo deseable es pasar un día agradable, en el que tanto el como vosotros disfrutéis de vuestra afición preferida. La mayoría de las veces, será un día perfecto, independientemente de las piezas cobradas. Pero a veces, por desgracia, se pueden producir acontecimientos que pueden afectar a vuestro animal de compañía. No soy ni aficionado, ni experto en las artes de la caza y no he asistido nunca a una cacería. Los editores de la revista que tienes en tus manos, me han pedido que escriba sobre los accidentes que vuestros perros pueden sufrir durante un día en el campo. Tengo clientes cazadores y evidentemente he atendido perros que tras una jornada de caza han sufrido algún contratiempo. Lo cierto es que es algo complicado escribir sobre este tema, dado los numerosos problemas que se pueden presentar y que pueden afectar de forma más o menos grave a vuestros animales. Aún así me he atrevido y voy a intentar contaros algo sobre los que yo considero que pueden ser más frecuentes. No están todos los que son, pero son todos los que están.

CHOQUE ANAFILACTICO

Se trata de una respuesta de tipo alérgico que en poco tiempo puede ocasionar la muerte debido a un colapso respiratorio y circulatorio. En el perro es raro que se desarrolle sin interferencia del ser humano. Una excepción es el cuadro que se presenta como consecuencia de Las PICADURAS de ABEJAS y AVISPAS y eventualmente de ORUGAS

En el perro los órganos más afectados son el bazo y el hígado. Los signos más frecuentes son inquietud, diarrea que puede ser sanguinolenta, vómito, colapso circulatorio, convulsiones epileptiformes, coma y muerte. Todos estos síntomas estarán provocados por una dilatación vascular intensa debido a efectos sobre el músculo liso.

En los casos graves será necesario actuar con suma rapidez, administrando de inmediato 0,01 ml/Kg de clorhidrato de adrenalina 1:1000 por vía intravenosa. Si esta indicado, se debe repetir la inyección después de 20 o 30 minutos. Es conveniente infiltrar por vía subcutánea el sitio de entrada del alergeno(picadura del insecto), con 0,3 ml de adrenalina 1:1000. Como alternativa a la vía intravenosa podréis utilizar la subcutánea o la intramuscular

A veces puede ser necesario administrar oxígeno, mediante una mascarilla facial, así como prefundir soluciones intravenosas de Ringer con lactato o de glucosa al 5%. Estas dos últimas indicaciones será prácticamente imposible que las realicéis en pleno campo, pero sí podrán ser efectuadas por un veterinario de alguna zona próxima al lugar en que se produjo el accidente.

Si la reacción es leve a moderada, administrar 0,2 a 0,5 ml de adrenalina subcutánea en dos sitios diferentes. Estas inyecciones pueden ser repetidas a los 20 minutos cuando no desaparecen las manifestaciones de anafilaxia.

Al mismo tiempo se puede inyectar un esteroide de acción rápida, como es el succinato sódico de prednisolona a dosis de 10-50 mg, según el tamaño del perro y la gravedad de la reacción a la picadura.

EDEMA ANGIONEUROTICO(URTICARTIA)

Se trata de una inflamación de los tejidos blandos de la cabeza, sobre todo alrededor de los ojos, boca y oídos. Es posible que se presente secreción ocular y que el animal a menudo frote la boca y los ojos sobre el suelo o con las patas. Este tipo de reacción alérgica puede desarrollarse durante los primeros 20 minutos después del contacto con lo que ha producido la alergia y os resultara muy alarmante, aunque pocas veces producirá daño al animal, salvo que el edema se extienda a la glotis. No es raro en perros de caza y está provocado por la ingestión de material proteico descompuesto, picaduras de insectos y contacto can determinadas sustancias( por ejemplo determinadas plantas). A veces irá acompañado de urticaria, que se manifestara por presencia de habones repartidos por el todo el cuerpo.

El tratamiento de elección es la inyección de un esteroide de acción rápida y de adrenalina sólo si el edema es muy grave e interfiere la función respiratoria.

QUEMADURAS

He dudado si incluir las quemaduras en el artículo, dado que pueden ser causadas por múltiples factores. Tan sólo nombrar como causas relacionadas con la actividad de la caza, los incendios, exposición solar ,y el contacto con la parte inferior de sistemas automotrices y sistemas de escape caliente( motores y tubos de escape de los coches).

Lo adecuado hasta que un veterinario valore la gravedad o no de este tipo de lesiones es rasurar bien la zona afectada, aplicar una solución salina o agua helada( 3-17ºC) con compresas, teniendo cuidado de no provocar hipotermia, utilizar una crema de aloe vera para evitar la progresión de la quemadura y si hubiera alquitrán adherido a la piel, un remedio casero es aplicar mantequilla en estado casi líquido con unas gasas.

Sobra decir que las quemaduras extensas son una urgencia clínica contra la que hay que actuar con prontitud.

PATOLOGIAS OCULARES

Laceraciones:

En perros de caza las podemos relacionar con traumas o con mordeduras. Este tipo de lesiones deben ser limpiadas de forma suave y cuidadosa, mediante irrigación con solución salina estéril. Se debe irrigar también la conjuntiva y extraer con sumo cuidado cualquier cuerpo extraño. A nivel de la piel se puede aplicar una solución de povidona yodada al 1%. A continuación cubrir la herida con apósitos estériles para prevenir la contaminación.

En caso de laceraciones de los parpados, se puede intentar la aproximación de los bordes de la herida con unas pequeñas tiras de esparadrapo hasta que sea posible repararlas mediante sutura.

Si existe equimosis( sangrado), nada raro en este tipo de lesiones, se deben aplicar compresas frías, seguidas por compresas tibias.

Si ha ocurrido un traumatismo no será nada raro encontrarnos con una hemorragia subconjuntival, que por si misma no constituye un problema grave, pero que puede indicar la presencia de un daño ocular más grave. Es necesario por tanto un examen ocular profundo. Este tipo de hemorragias sin complicaciones suele desaparecer por si solo en 14 días más o menos. En todo caso se podrá utilizar alguna pomada u ungüento ocular.

Las laceraciones corneales penetrantes ocasionan prolapso del contenido intraocular. Estas tipo de heridas no deben ser manipuladas hasta que el perro pueda ser anestesiado y se proceda a una evaluación cuidadosa del problema.

Los cuerpos extraños oculares no son nada raro en un día de caza, como son perdigones, espigas, vidrios, arenillas. Es posible que el sitio de penetración intraocular de estos cuerpos extraños quede oculto por los párpados.

Un cuerpo extraño que entra al ojo puede penetrar la córnea y quedar en la cámara anterior, o alojarse en el iris. También pudiera ser que penetrara en la cápsula anterior del cristalino y que provoque cataratas. Algunos cuerpos extraños metálicos que viajan a alta velocidad atraviesan la córnea, el iris, y el cristalino para alojarse en la pared posterior del ojo o en la cavidad vítrea. Para identificar con exactitud este tipo de localizaciones serán necesarias radiografías o mejor ecografias oculares. A veces será necesario proceder a la enucleación del globo ocular.

En ocasiones los traumas oculares producirán luxación o subluxación del cristalino que requerirá tratamiento quirúrgico.

La aparición de un hifema (presencia de sangre en la cámara anterior del ojo) no es rara en caso de traumatismos directos sobre el ojo o de heridas penetrantes intraoculares. Por lo general, si no hay complicaciones desaparecerá de forma espontánea a los 7 o 10 días y no produce pérdida visual. Si hay pérdida de visión el pronóstico es malo e indica que hay lesiones importantes en la estructura ocular.

La proptosis secundaria a un trauma es frecuente, aunque se da más en razas braquicéfalas.

LESIONES POR FRIO

El congelamiento local es más frecuente en los tejidos periféricos( orejas, cola) que están cubiertos por poco pelo, están menos vascularizados o sufrieron alguna agresión previa por frío.

El tratamiento inmediato incluye recalentamiento lento con aplicaciones de calor húmedo a 29,5ºC o mediante inmersión en baños tibios. Es conveniente la administración de antibióticos y secar con cuidado y proteger las zonas afectadas. No se deben aplicar vendajes compresivos ni ungüentos. No se deben usar corticoesteroides, ni apresurarse a amputar ni desbridar las zonas afectadas. Muchas veces, tejidos que aparentemente son inviables se recuperan

La HIPOTERMIA será sumamente rara, pero aún así, os diré que la completa es irreversible cuando la temperatura corporal llega a los 24ºC . En la hipotermia leve, la temperatura corporal es de 32 a 37ºC, en la moderada es de 28 a 32ºC y en la grave la tempertura es inferior a 28ºC.

Estamos hablando de una urgencia, por lo que el perro debe ser trasladado con rapidez a una clínica veterinaria. Entre tanto podemos calentar el cuerpo del animal por ejemplo con botellas de agua caliente o con algún tipo de calor radiante. No debemos poner al perro en contacto con un calor excesivo, ya que se pueden producir lesiones por quemadura.

LESIONES POR CALOR

El golpe de calor se produce en perros expuestos a una temperatura ambiental alta y que se mantienen en estrés( como el confinamiento en un espacio cerrado o un esfuerzo excesivo). La hipertermia se manifiesta con una temperatura rectal de 41ºC. Estos perros tienen congestión de las mucosas, taquicardia y jadeo rápido. Además suele aparecer colapso, vómito, ataxia, sialorrea, diarrea, pérdida de estado de conciencia, convulsiones y temblor muscular. En el golpe de calor se verán afectados todos los órganos del cuerpo.

Al igual que la hipotermia, esta es una urgencia clínica, cuyo enfoque inmediato debe ser bajar la temperatura corporal. Se procederá a mojar todo el cuerpo del animal con agua fría (¡no helada!). Se trata de intentar bajar la temperatura a 39ºC en un periodo de 30 a 60 minutos. Hay que cuidar de que no se produzca una hipotermia, controlando la temperatura rectal. Abanicar al perro con periódicos o con un abanico. Podréis aplicar friegas de alcohol sobre axilas e ingles y acudir con rapidez a una clínica veterinaria.

FRACTURAS Y TRAUMATISMOS MUSCULOESQUELÉTICOS

La mayoría de las veces éste tipo de patologías se deberán a accidentes con vehículos automotores, pero en el ejercicio de la caza podrán deberse a otro tipo de circunstancias (caídas desde lugares altos, armas de fuego, peleas etc).

El tratamiento inicial de emergencia de estas lesiones es, en ocasiones, sumamente importante para garantizar la recuperación temprana máxima con la menor cantidad de complicaciones que la fijación definitiva de la fractura. Esto adquiere una validez particular sí las lesiones incluyen compromiso de la médula espinal, fracturas abiertas, fracturas múltiples, articulaciones abiertas, rotura concomitante de ligamentos, luxaciones y subluxaciones etc.

En estos casos es sumamente importante el manejo cuidadoso del perro accidentado. Una mala manipulación provocará un empeoramiento de las posibles lesiones. Así puede ocurrir que una fractura cerrada se convierta en fractura abierta. Lo ideal en un primer momento sería proceder a la sedación de estos animales, aunque no siempre habrá un veterinario con el medicamento adecuado presente en la cacería. Una sabana o manta servirá perfectamente para trasladar al perro accidentado.

Al final de este artículo haré mención a una serie de fármacos que no estaría de menos que os acompañaran en vuestros días de caza.

Lo adecuado será que procedáis al vendaje inmediato de las fracturas o articulaciones abiertas para reducir al mínimo la hemorragia y la desecación por exposición del hueso y cartílagos. La sangre es muy aparatosa y no siempre la hemorragia es tan grave como os puede parecer a primera vista. Si a través de la herida veis el vaso sangrante podéiss hacer uso de unas pinzas de hemostasia si es que las tenéis a mano. Si la sangre mana de una extremidad podréis poner un torniquete o hacer presión sobre el área afectada con unas gasa estériles.

Si en vuestro botiquín tenéis algún antiinflamatorio de uso veterinario su uso estará indicado. Y si fuera necesario se puede aplicar algún coagulante.

LESIÓN MUSCULOESQUELETICA ABIERTA

El trauma extenso de los tejidos blandos hace que el cierre de las heridas sea peligroso y conlleve la aparición de infecciones agudas.

Será necesario el tratamiento temprano y cuidadoso y de las heridas para restaurar la función y prevenir la infección.

Si llegamos a la conclusión de qué a consecuencia de la herida NO SE HAN PRODUCIDO FRACTURAS, NI AFECTACIÓN DE LIGAMENTOS O TENDONES, podremos realizar una pequeña cura y proceder a su vendaje, pero, si debido al traumatismo o al arma de fuego se ha producido una rotura ósea( que probablemente haya dejado esquirlas), lo indicado es no tocar la herida, taparla y que sea manipulada por unas manos expertas previa sedación del animal.

Como medida preventiva, para evitar desagradables complicaciones infecciosas, sí está indicado administrar inmediatamente un antibiótico bactericida.

La manipulación de una herida sin complicaciones, incluirá en primer lugar el rasurado de la zona afectada y sus alrededores y lavarla adecuadamente con alguna solución antiséptica.

Un tipo de heridas que pueden dar grandes problemas posteriores son las de tipo inciso, provocadas por algún objeto punzante, por un proyectil o por mordedura. En este tipo de heridas es sumamente importanta separar los bordes, drenarlas con suero fisiológico estéril y no permitir que se cierren en falso en 4 o 5 días. Éste tratamiento debe ir acompañado de una buena antibioterápia.

MORDEDURAS DE SERPIENTES

La herida de la mordedura presenta por lo general huellas de varios dientes y es relativamente indolora apareciendo como rasguños superficiales. Se ha comprobado

que varias especies de culébridos( la típica serpiente) ocasionan envenenamientos de moderado a grave y por lo tanto, estas serpientes “no venenosas”, pueden ser más peligrosas de lo que antes se pensó.

Una vez localizado el lugar, donde mordió la serpiente se debe rasurar la zona y lavar con un buen champú antiséptico. Después podemos aplicar un vendaje seco.

Están indicados los antibióticos dado que la flora bacteriana de la boca de la serpiente suele ser extensa.

Es importante observar al perro durante las cuatro a seis primeras horas. Esto es de suma importancia, cuando se desconoce el reptil que provoco el mordisco.

En los tratados de veterinaria se habla con bastante profusión del envenenamiento por la mordedura por víboras. En España, existen trece especies de serpientes de las que cinco son venenosas y de ellas tres pertenecen a la familia viperidae y dos a la culebridae. Os recomiendo que consultéis una página de protección civil, en donde se habla de estos animales y figuran diversos gráficos a través de los cuales es fácil su reconocimiento. La página es http://www.proteccióncivil.org/vademecum/vdm013.htm

Los signos locales de envenenamiento por víbora pueden incluir:

1.Presencia de heridas puntiformes sangrantes.

2.Dolor grave inmediato.

3.Edemas, puntos hemorrágicos y equimosis de desarrollo rápido. Sin embargo, es posible que el envenenamiento grave carezca de signos locales notables.

4.La zona mordida pierde sensibilidad con el tiempo.

5.Hay muerte de los tejidos afectados.

Los signos sistémicos de envenenamiento por víbora incluyen:

1.Hipotensión y choque intensos.

2.Alteraciones de la coagulación.

3.Letargo y debilidad.

4.Inflamación de ganglios linfáticos.

5.Trastornos del sistema nervioso, como depresión respiratoria.

Los signos clínicos tardaran a veces varias horas en aparecer, por lo que será conveniente la hospitalización durante 24 horas.

Se puede aplicar un torniquete sobre el miembro afectado, aflojándolo 30 segundos cada 10 minutos, asegurándonos de que hay pulso por debajo del torniquete y quitándolo en caso de que aparezca edema. Si la mordedura se ha producido en alguna zona donde no se pueda colocar el torniquete, se deberá realizar una presión con los dedos en la zona mordida.

En estos casos las medidas preventivas son de poco valor, pero es útil la administración de difenhidramina 10-25 mg via subcutánea.

A continuación si se tiene acceso al antídoto específico se procederá a su administración.

Para no extenderme más os recomiendo de nuevo que consultéis la página anteriormente citada, en donde se habla también de escorpiones y de arañas.

EPISTAXIS(HEMORRAGIA NASAL)

Suele ser un accidente habitual durante la caza. Se presentara por un traumatismo facial, o por la entrada de un cuerpo extraño en la cavidad nasal. La primera medida es someter a estos perros a una tranquilización o sedación. La manera más rápida de cortar una hemorragia que no cede a las maniobras más simples, como son el uso de pequeñas bolitas de algodón impregnadas en agua oxigenada es el uso de adrenalina diluida al 1:100000 en forma de gotas intranasales. La nariz del perro se orienta hacia arriba para inducir la vasoconstricción.

Una cosa importante que debéis conocer, es que si vuestro perro sangra por la nariz a lo largo de una cacería sin causa que lo justifique será conveniente que sea sometido a un control veterinario para descartar enfermedades infecciosas que afectan a la coagulación, como son la erliquiosis, la babesiosis o la leishmaniosis.

HIPOGLUCEMIA

La hipoglucemia, o bajada de azúcar en sangre puede ser un hecho casual como consecuencia de un esfuerzo físico para el que el perro no está preparado, o bien un síntoma de determinadas enfermedades.

Las manifestaciones clínicas giran alrededor de la dependencia del cerebro en la oxidación de la glucosa para obtener energía, su incapacidad para almacenar glucosa y el aumento de la secreción de adrenalina. Los signos clínicos pueden ser muy variables e incluyen debilidad, temblores, nerviosismo, polifagia, taquicardia, ataxia, sacudidas musculares, falta de coordinación, transtornos visuales, convulsiones generalizadas y otras alteraciones neurológicas. Las manifestaciones clínicas se presentan cuando los niveles de glucosa en sangre, descienden a 45 mg/dl o menos.

Lo ideal en estos casos es administrar glucosa por vía intravenosa, pero como esto no será posible en pleno campo, puede ser sustituido por 20 ml/kg de glucosa al 10% por vía oral.

Para prevenir la presentación de hipoglucemias durante la caza, no estará de menos alimentar al perro, dos o tres horas antes de iniciar la cacería. Me refiero a una pequeña cantidad de comida pero lo suficientemente equilibrada para aportar los nutrientes necesarios que el organismo necesitará ante el esfuerzo al que se le va a someter. Cuidado con las sobrecargas de estómago en especial en perros de razas grandes que podrían provocar una torsión-dilatación de estómago.

ENVENENAMIENTOS

La lista de productos que pueden causar un envenenamiento en el perro es interminable. El problema es que cuando un perro de caza se mueve por el campo e ingiere una sustancia capaz de provocar una intoxicación, la mayoría de las veces no se sabrá la composición de ésta.

Existe un protocolo de actuación ante los envenenamientos, pero no se puede generalizar su uso ya que cada tóxico actuará de una manera diferente sobre los sistemas orgánicos y además las maniobras a realizar difícilmente las podréis llevar a cabo en pleno campo.

La provocación del vómito es útil en la mayoría de las ocasiones. Como eméticos se puede usar la sal (1-3 cucharaditas), con especial precaución en animales jóvenes. Una vez conseguido el efecto, que se suele presentar a los 5-10 minutos se debe dejar que el perro beba agua. Otro producto que provocará el vómito es la xilacina (Rompún) a la dosis de 0.5-1mg/Kg por via IM. Este último es un medicamento que provoca sedación. El Peróxido de Hidrógeno a una dosis de 1-2ml/Kg provocará el vómito en 10 minutos. Si transcurrido ese tiempo no se ha producido el efecto deseado se puede repetir la dosis. Otro emético es el jarabe de Ipecacuana 1-2 ml/kg vía oral.

Del lavado gástrico, del uso de adsorventes, catárticos, enemas, diuréticos etc, no os hablaré ya que será en la clínica veterinaria, a la que debéis acudir con urgencia en donde se procederá a utilizarlos en caso de que se considere necesario.

Como he dicho la lista de tóxicos en interminable pero me centraré en unos cuantos que considero pueden estar al alcance de vuestros perros cuando los lleváis a cazar:

LOS INSECTICIDAS AGRÍCOLAS (organofosfatos) suelen producir excitación del sistema nervioso central, salivación, lagrimeo, miosis, secreciones bronquiales excesivas, vómitos, diarrea, temblores musculares y parálisis respiratoria. El tratamiento será a base de atropina y a veces puede ser útil la difenhidramina.

LA ESTRICNINA al 0,3% en una trampa (3mg de estricnina por 3 gramos de carne) producirá temblores musculares, rigidez, convulsiones que se desencadenan al más mínimo estímulo externo o simplemente con el tacto, midriasis y parálisis respiratoria. Como tratamiento utilizaremos el ácido tánico o el permanganato de potasio.

ANTAGONISTAS DE LA VITAMINA K en carnadas. Los efectos de este tipo de venenos aparecerán a los 2-7 días de la ingestión y producirán anemia y hemorragias internas. El antídoto específico es la vitamina K y las transfusiones de sangre.

LOS FERTILIZANTES tienen un potencial tóxico moderado, y darán lugar normalmente a problemas gastrointestinales.

La ingestión de CAROÑA o BASURAS puede provocar intoxicación por toxina botulínica que es nefrotóxica y que va a producir bloqueo de nervios raquídeos y craneales y parálisis respiratoria 6 días después de su ingestión.

Otro tipo de toxina presente en basuras o alimentos podridos son las de staphylococcus, estreptococcus, clostridium, colis o salmonellas. El tratamiento de elección es la ampicilina y las sulfamidas, además de un aporte de líquidos que deberá ser suministrado por vía intravenosa.

Otra cosa que debéis cuidar mucho son los accidentes por atropello que muchas veces se presentan cuando un perro invade las vías de tráfico. Supongo que esto se presentará con más frecuencia en perros que se están iniciando y que tienen más posibilidades de despistarse siguiendo un rastro. Existen actualmente en el mercado unos collares con control remoto que sirven para este tipo de adiestramiento y que sé que ya están utilizando con éxito muchos cazadores. Producen pequeñas descargas eléctricas en el cuello del perro cuando se acciona un mando a distancia. Funcionan por tanto sobre la base de los reflejos condicionados y una vez conseguido el adiestramiento, bastará con poner en el cuello del animal un simulador.

NORMAS A TENER EN CUENTA

A continuación os contaré una serie de aspectos que considero sumamente importantes para que vuestros perros no vuelvan de cazar con “cosas” que no llevaban. Me parece sumamente recomendable que cada 10 meses procedáis a vacunarlos contra la leptospirosos, y anualmente contra Moquillo, Hepatitis y Parvovirosis, además de contra la Rabia, según marque la normativa de la Comunidad en la que vuestro perro esté censado. Aquí os podéis encontrar con un problema. He dicho, según la normativa de vuestra Comunidad Autónoma, y no de la Comunidad en que estéis cazando. Pues bien, dado por ejemplo que en Madrid es obligatoria la vacunación anual contra la rabia, ¿qué pasará si venís del País vasco, donde la vacunación no es obligatoria?. Pues pasará que si la Guardia Civil os pide la documentación de los perros, no os dejarán cazar.

Otro consejo, muy importante. No son raras las parasitaciones por tenias, sobre todo en los perros de los cazadores de conejos o liebres. No es infrecuente eviscerar la caza en el campo y que en un descuido los perros ingieran las vísceras. Lo adecuado es administrar al perro un buen producto para vermes intestinales una vez por mes durante la época de caza.

Creo indispensable, la protección frente a parásitos externos, con un buen insecticida. Existen en el mercado una gran cantidad de estos productos de magnífica calidad, en forma de collares, pipetas y líquidos que supongo que conoceréis de sobra. Si no es así, lo recomendable es que os asesore vuestro veterinario. Como protección frente a la Leishmaniosis os recomiendo un collar antiparasitario cuyo principio activo es la deltametrina, con el único pero de que a veces( no demasiadas), puede producir una dermatitis alérgica en la zona del cuello, que se resolverá simplemente con quitarlo.

Es importante que unas semanas antes de iniciarse la época de caza apliquéis sobre las almohadillas de vuestros perros algún producto para endurecerlas y así evitar las incómodas fisuras que suelen aparecer en los pulpejos excesivamente blandos. Existen el mercado muchos productos adecuados para tal fin en forma de lociones, pomadas e incluso en mecanismos similares a los desodorantes de bola. Y por último recomendaros que a la vuelta a casa, reviséis uno por uno los espacios interdigitales de vuestros perros, para evitar la aparición de los incómodos abscesos por espigas. Si por desgracia alguna entra y produce abscesos deberá ser el veterinario quien proceda a su extracción. No es raro encontrarlas en la zona peneana y como ya sabréis dentro del conducto auditivo. Un accidente leve pero que puede alarmaros es la rotura de uñas con sangrado profuso. La hemorragia es fácilmente controlable con polvos de subsulfato férrico o con algo tan casero como el esmalte de uñas.

Y se me olvidaba algo tan obvio como es la forma física de vuestros perros, que de pasar largas temporadas comodamente tumbados en el salón de casa, sin salir prácticamente a hacer ejercicio, se ven sometidos de repente a un sobreesfuerzo para el que su organismo no está preparado. Es recomendable que vayáis preparando al perro poco a poco para esos excesos a los que se va a ver sometido, y que cambiéis su alimentación suministrando un pienso de los llamados de alta energía durante el tiempo que estén cazando.

EL BOTIQUIN

Pinzas hemostáticas.

Compresor de goma.

Bozales de tamaños diversos o en su defecto una cinta para anudar a la boca.

Gasas estériles.

Vendas de diversos tipos y tamaños.

Sueros para perfusión intravenosa, equipos de infusión y catéteres IV si sois capaces de coger una vena.

Alcohol.

Povidona yodada al 1%.

Agua oxigenada.

Sal.

Peroxido de hidrógeno.

Polvos de subsulfato férrico.

Espadadrapo.

Collares isabelinos, también llamados búster de diversos tamaños.

Hilo de sutura si es que os atrevéis a dar algún punto.

Adrenalina en solución al 1:10000.

Xilacina: 1,1 mg/kg IM (Rompún). IM

Xilocaina o Lidocaina.

Tijeras.

Antibióticos: Os recomiendo las formas inyectables que lleven Amoxicilina-Clavuronico (Synulox: 1ml/20Kg). Ampicilina (15 mg/Kg). Ambos aplicables por vía subcutánea.

Antinflamatorios en forma inyectable: Rimadyl (0,8ml/10Kg) o Metacam( 0,4ml/10kg).Ambos aplicables por vía subcutanea.

Corticoesteroides: Urbason (según el problema a tratar: 1-2 mg/Kg IM. Inyección muy dolorosa por vía intramuscular.

Diuréticos: Seguril: 2-4mg/Kg. Vía subcutánea.

Acepromazina: Calmo Neosan: 0,1-0,25 mg/Kg vía intramuscular.

Atropina: 0,001-0,04 mg/Kg vía subcutanea.

Carbón activado: 1g en 5 ml de agua. Administrar 10 ml de la mezcla/Kg por vía oral.

Diazepam: Valium 1-3mg/kg via rectal.

Difenhidramina: 1-2mg/kg vía subcutanea.

Jarabe de Ipecacuana: 1-2 ml/Kg vía oral.

Pomadas y colirios con antiinflamatorios y antibióticos para aplicación ocular.

Vitamina K: 0,5-1,5 mg/Kg. Vía subcutánea.

En esta lista hay numerosos productos que sólo os serán vendidos con receta veterinaria. No será difícil contactar con vuestro veterinario habitual, que en principio no pondrá ninguna pega para prescribiros todos estos medicamentos. Lo que ésta claro, es que deberéis comprometeros a hacer un uso adecuado de ellos.

Citar | Hace 5 años

DIARREAS EN EL PERRO: GIARDIAS Y ENFERMEDAD INTESTINAL CRÓNICA

DIARREAS EN EL PERRO: GIARDIAS Y ENFERMEDAD INTESTINAL CRÓNICA.Entre los problemas clínicos que con más frecuencia nos encontramos en nuestro trabajo diario, aparecen las diarreas. Debe quedar claro, que esta alteración digestiva, es un síntoma de que algo no funciona bien en el tracto intestinal de vuestro perro. Es decir no se trata de una enfermedad en si. Las patologías que las producen son numerosas, y el problema se nos plantea a los veterinarios, cuando estas se perpetúan en el tiempo, es decir, pasan a convertirse en un síntoma crónico. Normalmente son procesos de curso que con el tratamiento adecuado, ceden en 24-48 horas.

Cuando los síntomas duran entre 2 y 4 semanas podemos decir que estamos ante una diarrea de carácter crónico. Normalmente pueden ser resueltas, pero para ello, los veterinarios debemos realizar una investigación detallada, ya que si no son tratadas adecuadamente pueden conducir a una enfermedad malaabsortiva grave y a la muerte del perro..

Debéis saber que la función primaria del intestino delgado en los perros es asimilar los nutrientes mediante los procesos de digestión y absorción. Además, en el intestino se producen funciones motoras que incluyen la segmentación rítmica para la propulsión de alimentos, y el peristaltismo para moverlos en forma continua. La unión de estos dos mecanismos hacen posible el movimiento de los contenidos a través del intestino delgado.

Los signos clínicos más corrientes asociados a enfermedad crónica del intestino delgado son la diarrea y la pérdida de peso. El vómito es frecuente si se trata de procesos infamatorios y también son síntomas importantes la presencia intermitente de inapetencia, indiferencia, borborigmos, flatulencia, temblores y signos de dolor abdominal. Estos últimos pueden muy sutiles y pasar inadvertidos para vosotros.

Las alteraciones del colon (intestino grueso), también son causa común de diarrea. La diarrea originada en el intestino grueso debe diferenciarse clínicamente de la surgida del intestino delgado porque los tratamientos a veces son diferentes. En el presente artículo me centraré especialmente en las del intestino delgado..

Lo que nos vamos a encontrar como consecuencia de la mala funcionalidad intestinal es lo que conocemos como síndrome de malaabsorción. Las causas de esta “anómala asimilación” de los alimentos y que nos vamos a encontrar con frecuencia son la enfermedad intestinal inflamatoria, que reciben diferentes nombres, demasiado técnicos para ser nombrados aquí; la malaabsorción también puede ser provocada o secundaria a lo que conocemos como hipermultiplicación bacteriana o a infecciones parasitarias como las giardiasis.

Estas enfermedades nombradas anteriormente van a provocar lo que se llamamos enteropatía con pérdida de proteínas, que se caracterizan por la pérdida de proteínas del suero dentro de la luz intestinal.

No debemos olvidar, que a veces estos procesos vienen derivados de la presencia de tumores en el tracto digestivo, como son los linfosarcomas.

La presencia de giardias es actualmente una de las causas más frecuentes de diarreas crónicas o intermitentes en los perros. A veces su presencia va acompañada de vómitos, que incluso puede ser el síntoma predominante. Se trata de un problema difícil de diagnosticar y de tratar, en especial cuando da lugar a procesos inflamatorios que provocan que la flora bacteriana normal del intestino sufra una gran multiplicación. Para hacer frente a este tipo de infección se requiere un sistema inmune sumamente competente. La diarrea puede aparecer 5 días después de la exposición a la infección. Para su diagnóstico utilizamos diferentes métodos, como es la observación microscópica de una muestra de heces. Dado que este parásito no se elimina de forma continua en las deposiciones, será necesario el análisis de cómo mínimo tres muestras. Existen actualmente otras técnicas de laboratorio, que identifican el antígeno del parásito en las heces.

Durante muchos años el tratamiento de elección para las giardias ha sido el metronidazol. Actualmente sabemos que el albendazol es muy efectivo, pero tiene un grave inconveniente, y es que puede provocar una importante bajada de glóbulos blancos (leucopenia) y letargia. Es por esto que la mayoría de los veterinarios, si no conseguimos parar la infección con metronidazol, con una eficacia del 70% (que además tiene efectos antiinflamatorios y antibacterianos), utilizamos el fenbendazol. Podemos decir también que un producto sumamente conocido de Bayer, utilizado con frecuencia para las desparasitaciones rutinarias es muy útil para tratar este tipo de infecciones. No debemos olvidarnos durante el tratamiento, del control ambiental, en especial en criaderos y en tiendas de animales. Los quistes de giardia pueden mantenerse mucho tiempo en el medio ambiente de las jaulas y en el pelo de los animales. El mejor desinfectante ambiental para casos como estos es el amonio cuaternario, que puede ser usado también en forma tópica en las regiones perianal y perineal, que deben ser luego enjuagadas con un champú, después de 3-5 minutos. En casa, un buen baño en la bañera será lo adecuado para eliminar los parásitos del pelo del animal.

Un problema añadido de las giardias es su potencial zoonótico. Los niños, de manera especial, están en riesgo debido a su tendencia a jugar en áreas verdes y en el suelo donde pueden estar los quistes o el hecho de introducir los dedos en la boca del perro parasitado. A menudo se duda si los pacientes portadores asintomáticos de Giardia deben ser tratados o no. Lo cierto es que los quistes de este parásito han sido asilados de heces normales, y que existen perros que son capaces de permanecer asintomáticos. Pero eliminándolos al medio ambiente.

Mi recomendación por tanto para todos aquellos que sois criadores o que os dediquéis a la venta de cachorros, es que cualquier cachorro nuevo, sea tratado contra las giardias y desinfectado convenientemente antes de juntarlo con los que estén sanos. Se trata simplemente de una medida de salud pública. Lo recomendable sería testar a todos los perros y que todos los que den positivo, tengan síntomas o no, sean tratados adecuadamente.

El futuro está en una vacuna que hizo su aparición en el año 1999, y que está en vías de perfeccionamiento.

La ENFERMEDAD INTESTINAL INFLAMATORIA (EII), está bien reconocida como una de las causas más comunes de diarrea crónica en el perro. El reconocimiento real de la existencia de esta antiquísima enfermedad se ha producido gracias a la utilización de la endoscopia, para investigar con mayor profundidad a los animales con signos clínicos como vómito, diarrea, pérdida de peso y cambios en el apetito. Está nueva técnica de diagnóstico se ha unido a las que siempre hemos utilizado, como son los análisis fecales, los análisis de sangre, las radiografías, y los tratamientos farmacológicos empíricos. Debo decir, y esto es una anotación personal, que se abusa actualmente en demasía de esta técnica y que no siempre el personal que las realiza está lo suficientemente preparado para realizarlas. Sé que no será un comentario muy bien acogido, pero es la perspectiva que tengo desde mi experiencia personal y desde luego no voy a dejar pasar esta oportunidad para comentarla.

Lo cierto es que la única manera de diagnosticar una EII es por endoscopia, a través de la cual se tomará una muestra de tejido intestinal para su posterior biopsia. Y también es cierto que muchos animales con vómito y/o diarrea, sin tratamiento específico, con posterior enfermedad consuntiva eran sacrificados o morían prematuramente como resultado de causas desconocidas.

Podemos decir por tanto que la obtención de biopsias gástricas e intestinales es una firme recomendación en todo paciente con signos crónicos (con una duración mínima de 4 semanas) inexplicables. Sin duda, cuanto más buscamos, más encontramos. El problema es que quién busca no siempre lo hace adecuadamente. ¡Aún nos queda mucho por aprender! Una alternativa al fibroendoscopio en manos inexpertas es la laparatomia exploratoria: abrimos la cavidad abdominal, tomamos las muestras oportunas y cerramos. A pesar de todo, el problema puede venir después. Me refiero a que los histopatólogos, es decir los que teñirán y mirarán las muestras que les hemos remitido, nos darán su opinión subjetiva, que no será necesariamente la misma que la de otro “colega” que analice la misma muestra. ¡Son los insondables misterios de la ciencia! Aún así, ante un perro con diarreas frecuentes en que los tratamiento farmacológicos y dietéticos convencionales han fracasado, el estudio histológico de muestras de tejido intestinal son necesarias.

El término “enfermedad intestinal inflamatoria” describe un grupo de enteropatías crónicas que se caracteriza por una infiltración dentro de la pared intestinal de una serie de células inflamatorias, que incluyen linfocitos, células plasmáticas, eosinófilos, neutrófilos y macrofagos. Podemos decir que en los perros los tipos más frecuentes de EII son la enteritis linfocítica/plasmocítica y la colitis linfocítica/plasmocítica. La enteritis linfocítica pura raras veces se da y la eosinofílica no es tan común como hace tiempo se pensaba.

Lo cierto es que, por desgracia, cada vez que en una biopsia de intestino aparecían un número elevado de cualquier tipo de las células anteriormente citadas, esto valía para hacer el diagnóstico. Y lo cierto es que este tipo de células se pueden presentar simplemente como una respuesta normal a otro tipo de factores. Podemos citar por ejemplo, diversos agentes infecciosos como virus, bacterias y parásitos (por ejemplo las giardias); antígenos alimentarios, presencia de un cuerpo extraño; y tumores intestinales. Por lo tanto, es indispensable antes de meterlo todo en el saco de las EII, investigar más a fondo y nos quedarnos en el resultado obtenido por la biopsia. La verdad es que la causa de la EII a pesar de años de investigación profunda tanto en personas como en animales todavía no se ha descubierto. Se supone que es la respuesta inmunológica del organismo a un desafío antigénico crónico. En medicina humana cada día que pasa, parece demostrarse que se trata de una respuesta autoinmune, ante algo que los mecanismos normales de defensa no pueden controlar.

El síntoma que predomina en los perros jóvenes es el vómito, y no existe predisposición racial o sexual. Según progresa la enfermedad, el vómito se hace mucho más frecuente. Los vómitos suelen ir acompañados de arcadas, y pueden contener líquido transparente, bilis o espuma. En algunas ocasiones también se puede observar la presencia de alimento, incluso horas después de haberlo ingerido. La sangre rara vez hace acto de presencia. No es raro observar que el perro alterna épocas de vómitos cuantiosos con otras en que estos no aparecen, es decir aparecen remisiones y exacerbaciones.

Aún así, la diarrea puede ser el signo más frecuente en el perro, sola o asociada a vómitos intermitentes. Se trata de diarreas con pobre respuesta a los tratamientos convencionales. La pregunta que nos hacemos entonces los veterinarios es: ¿estará afectado el intestino delgado o será el intestino grueso? Ante esta importante “elucubración” debemos estar atentos a las características de las diarreas.

Las diarreas de intestino delgado a menudo se caracterizan por grandes cantidades de deposiciones acuosas, voluminosas, formadas o blandas. La esteatorrea (grasa en las heces) puede ser evidente y en casos crónicos se acompaña de pérdida de peso. En contraste la diarrea de intestino grueso suele tener una consistencia blanda debido al mayor contenido de moco y puede haber hebras intermitentes de sangre roja. Otros signos comprenden mayor frecuencia de intentos defecatorios y defecación en lugares no habituales. Existe urgencia por defecar y el perro no puede contenerse. Los perros que tan sólo tienen afectado el intestino grueso, permanecen contentos, con buen apetito y no pierden peso.

En caso de afectación del intestino delgado, el perro se mostrara apático, en especial en las fases en que haya vómitos, y perderá peso.

Los análisis de sangre normalmente no nos van a dar mucha información, pero deben ser realizados. Puede aparecer anemia, aumento de glóbulos blancos (leucocitosis), aumento de eosinófilos e hipoproteinemia (descenso en los valores de las proteínas). Una prueba bastante específica que podemos realizar en el perro es la determinación de la proteasa alfa-1 fecal, que en estos casos se podrá encontrar muy elevada. Otro parámetro que debe ser medido en perros con diarrea crónica es la concentración de cobalamina (vitamina del grupo B), ya que su deficiencia puede ser la causante de la diarrea. Otras patologías que deben ser descartadas es la presencia de Giardias, Crystosporidium y enterotoxicosis por Clostridium perfringens, así como la hipermultiplicación bacteriana. Los últimos avances demuestran que la realización de placas de bario, es decir de tránsitos intestinales no son útiles, salvo que se sospeche obstrucción intestinal.

En cuanto al tratamiento os diré que los corticosteroides son la primera elección para la enteritis linfocítica/plasmocítica y eosinofílica, especialmente en los casos leves y moderados. En algunas ocasiones, tras algunos reajustes de dosis, la medicación podrá ser retirada en 3 o 6 meses.

En casos más graves las dosis a utilizar de estos mismos medicamentos serán mucho más altas, y puede ser recomendable el uso combinado con metronidazol, lo que permitirá la reducción de la dosis de corticoides.

Todos conocéis los efectos secundarios de estas medicaciones, que en muchas ocasiones pueden ser graves. En estos casos, existe actualmente un nuevo tratamiento con un nuevo corticoide llamado budesonida. Otra alternativa terapéutica si los corticoides y el metronidazol no son capaces de controlar el problema es la azatioprina, sola o combinada con los anteriores, que normalmente deberá ser utilizada entre 3 y 9 meses. Los efectos secundarios a este medicamento no son muy frecuentes, pero si se presentan pueden ser graves, en especial la supresión de médula ósea.

No es raro encontrarse casos en que la medicación debe ser usada de por vida.

Otro parámetro importante que debemos introducir en el tratamiento es la dietoterapìa, que en ocasiones puede conducir a la resolución parcial o completa de los signos clínicos. La dieta a utilizar debe contener una cantidad mínima de aditivos, ser altamente digestibles, y dejar escasos residuos. Es interesante el uso de aquellas comidas que contengan una única fuente de proteínas que “nunca” haya probado el perro (cordero, conejo, venado, pescado, queso blanco descremado). Como fuente de carbohidratos lo recomendable es el arroz, y si la dieta contiene importantes cantidades de ácidos omega-6 y omega-3, será mejor, ya que se ha demostrado su utilidad como antitinflamatorios a nivel intestinal. Estas comidas deberán ser repartidas en dos o tres veces a lo largo del día.

Hasta aquí mi exposición sobre las diarreas crónicas. Hay muchas más causas que las producen, pero sería alargar demasiado el artículo, y debéis comprender que el espacio en la revista es limitado. Se trata sin duda de un problema grave, serio y de muy difícil resolución, y que en muchas ocasiones, a pesar de todos los intentos, acabará con la vida de vuestro compañero.


Citar | Hace 5 años

Piómetra y metritis

En esta ocasión vamos a tratar en nuestra consulta veterinaria dos de las enfermedades más recurrentes que afectan al aparato reproductor femenino. Las describiremos, las conoceremos a fondo, sus causas, sus síntomas, sus consecuencias y todo lo que debemos saber para actuar correctamente ante ellas.

La piómetra es una de las patologías más frecuentes del aparato reproductor que los veterinarios nos encontramos en hembras de más de seis años. El término piómetra describe un útero lleno de pus en asociación con cambios ováricos y sistémicos. Si queremos afinar más en su definición, podemos decir que se trata de uno de los estadios de lo que se conoce con el nombre de complejo hiperplasia endometrial quística, en concreto el estadio III.

En la fase del ciclo sexual de la perra que se conoce como diestro (que es la que sigue al estro o celo) se producen una serie de cambios uterinos, cuando está aumentada la concentración sérica de progesterona. Si estos cambios uterinos se acompañan de una reacción inflamatoria aguda del endometrio con colonización bacteriana del mismo, se producirá una infección en el útero. Podemos decir, que el proceso que conducirá a la piómetra se inicia en el momento en el que la perra está en celo, fase durante la que se produce la apertura del cuello del útero (cérvix) que facilitará la entrada de bacterias desde la vagina. En la fase posterior al celo, es decir, en el diestro, se producirá el cierre funcional del cuello del útero y una serie de cambios en dicha estructura anatómica provocados por la descarga de progesterona. Estas circunstancias harán del útero un medio excelente para el desarrollo de las bacterias. Podemos, por tanto, afirmar que en la mayoría de los casos esta enfermedad se presentará a los dos o tres meses después del último celo.

COMPLICACIONES

La bacteria más veces aislada en este tipo de infecciones es la E. Coli. Se trata de gérmenes capaces de producir determinadas toxinas que pasarán a la sangre provocando lo que se conoce como endotoxemia. Estas toxinas pueden depositarse sobre la superficie del riñón, dando lugar a una sería complicación renal que se conoce con el nombre de glomerulonefritis, y que se presentará en el 20-25 por cien de las perras con piómetra.

Si realizamos un análisis de sangre nos vamos a encontrar con una importante elevación de leucocitos neutrofilos, por encima de 15.000 (glóbulos blancos), anemia, descenso de albúmina (hipoalbuminemia), elevación de globulinas (hiperglobulinemia) y aumento de la fosfatasa alcalina (ALKP). Si el riñón ha sido afectado, nos encontraremos también con una elevación de los parámetros que nos marcan la función renal, es decir, de la urea y de la creatinina. Estas elevaciones suelen remitir una vez que administramos suero por vía intravenosa. No debemos olvidar que casi todas las perras que presentan una piómetra se encuentran deshidratadas en mayor en menor grado. Se debe también realizar un análisis de orina, ya que el 20 por cien de las perras con piómetra presenta infecciones urinarias de vejiga.

Cuando hablamos del cuadro clínico, debemos distinguir entre lo que es una piómetra de cuello abierto y una piómetra de cuello cerrado. En el primer caso veremos salir secreciones por la vulva de vuestra perra que a veces pasan desapercibidas por el continuo lamido de la zona.

Si el cuello se ha cerrado y no permite la salida de las secreciones que se están produciendo en el útero, los síntomas clínicos que presentará vuestra perra serán más evidentes.

Los signos clínicos más frecuentes son: dolor y distensión abdominal (cinco por cien), anorexia (65-74 por cien), letárgia (75-100 por cien), vómitos y diarrea (65-75 por cien). Además, se presenta en la mayoría de los casos un aumento en la ingestión de agua (polidipsia) y un aumento en el volumen de orina (poliuria). Un síntoma bastante típico es la dificultad que tienen estas perras para saltar o para subirse a determinadas alturas (sofás, coche…). Sólo un 20 por cien de ellas presentará fiebre, a pesar de tratarse de una infección.

Si la enfermedad no es diagnosticada y, por tanto, tratada, se presentará septicemia, endotoxemia, choque, hipotermia, y muerte.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El diagnóstico no es demasiado complicado, dado que se da en un momento muy concreto del ciclo sexual de la perra y los síntomas en la mayoría de los casos son bastante evidentes. Aún así, es conveniente la realización de radiografías abdominales y, mejor aún, una ecografía. Tanto en las imágenes radiográficas como ecográficas se verá un útero agrandado y lleno de líquido, es decir, una apariencia muy similar a la que se observa al inicio de la preñez y en el posparto inmediato. En ocasiones, aunque no se produce con poca frecuencia, algunas perras con piómetra, incluso con cuello uterino cerrado, pueden no tener una silueta uterina no visible en la radiografía abdominal.

El tratamiento debe ser rápido, ya que cualquier demora injustificada puede provocar la muerte de la perra, en especial en los casos de piómetra de cuello cerrado. Lo más inmediato, mientras se realizan los análisis, es la fluidoterapia intravenosa. De esta forma, conseguiremos mantener el flujo sanguíneo y mejoraremos la función renal. Se debe establecer de inmediato el suministro de antibióticos.

El tratamiento definitivo y de elección es y ha sido siempre la cirugía. La técnica quirúrgica a realizar es la ovariohisterectomía, es decir, la extirpación de los ovarios y la matriz.

Debemos llevarla a cabo una vez que la perra esté estabilizada de los desequilibrios metabólicos para garantizar los resultados pero, como ya he comentado antes, no se puede esperar demasiado tiempo. Una complicación a tener en cuenta es el desgarro del útero, antes o durante la operación, ya que correremos el riesgo de una peritonitis y sepsis que podría acabar con la vida del animal.

El tratamiento no quirúrgico, es decir, el que realizamos a través de fármacos, se ha utilizado en perras con un alto valor reproductivo y en aquellos casos en los que la enfermedad se presenta en animales jóvenes. Lo cierto es que hasta hace muy poco sólo se utilizaban las prostaglandinas F2alfa. Por medio de este medicamento, lo se consigue es reducir los niveles de progesterona y abrir el cuello del útero. La mejoría clínica no se observa hasta pasadas 48 horas y, en ocasiones, produce efectos secundarios, como vómitos, diarrea y salivación, que pueden agravar el estado de salud de la perra. Es por esto que este tratamiento sólo se recomienda en piómetras abiertas y el veterinario nos deberá advertir de la posibilidad de la aparición de una nueva infección después del siguiente celo.

Recientemente ha aparecido en el mercado un nuevo fármaco cuyo principio activo es la aglepristona (Alizin), cuya indicación es la inducción del aborto hasta 45 días después de la monta. Al tratarse de un antagonista de la progesterona, ha resultado sumamente eficaz en el tratamiento de la piómetra. La administración de tres, cuatro o cinco inyecciones en unos plazos determinados parece ser bastante eficaz. En el caso de piómetras cerradas, las descargas purulentas se observarán a partir de las 36-48 horas de iniciado el tratamiento, y se acompañan normalmente de una importante mejoría de la perra tratada. En la actualidad, se está utilizando asociado a las prostaglandinas F2alfa. En caso de optar por este tipo de tratamiento, es recomendable que la hembra quede gestante en el siguiente celo. Después de establecida la medicación, el control ecográfico es fundamental para asegurarnos de que el útero se va vaciando. Esto lo valoraremos midiendo el diámetro de la matriz, el cual deberá ir disminuyendo progresivamente.

La recuperación total del animal podrá confirmarse a partir del día 28 después de iniciado el tratamiento, con la desaparición de las descargas vaginales y una imagen ecográfica normal del útero. Debe quedar claro que, a pesar de la efectividad que al parecer tiene este tratamiento, no debería ser utilizado en caso de septicemia, peritonitis secundaria a rotura uterina, fallo renal, hepatitis reactiva o coagulación intravascular diseminada.

METRITIS

La metritis aguda se presenta, en general, en el periodo postparto inmediato y, por lo usual, se asocia con problemas en el parto, manipulaciones obstétricas o retención de placentas o fetos. Asimismo, la metritis aguda puede desarrollarse luego de un parto normal o una inseminación artificial contaminada.

Las manifestaciones clínicas, que comienzan a los pocos días del parto, comprenden secreción vaginal mucopurulenta fétida y signos de enfermedad sistémica, como fiebre, anorexia y vómito. El agrandamiento del útero puede palparse. El hemograma será muy similar al que aparece en el caso de la piómetra. El tratamiento de elección es la ovariohisterectomía, previa rehidratación con suero intravenoso. En ocasiones, será necesario destetar a los cachorros y darles de comer artificialmente, en especial si la metritis se ha acompañado de infección en las glándulas mamarias (mastitis).

En caso de hembras de gran valor reproductor, se puede intentar la colocación de una sonda uterina a través de la que se procederá a su limpieza y se introducirán soluciones de antibióticos. Estos antibióticos serán usados hasta conocer los resultados del cultivo y antibiograma previamente realizado. Su uso debe continuarse hasta que desaparezcan las secreciones del útero, se normalice el número de glóbulos blancos y no haya fiebre.

Si la hembra es muy valiosa y no responde al tratamiento médico se puede hacer una limpieza del útero por vía quirúrgica, siempre y cuando la matriz, una vez visualizada, presente un buen aspecto. Se hará un lavado previa incisión del útero y se colocará un catéter hasta el cuello uterino por el que serán suministrados los antibióticos en los días posteriores a la cirugía.

Podemos concluir que, para evitar las enfermedades que hemos tratado, la castración temprana de nuestras perras será una excelente elección. Una buena edad para realizar la operación es a los ocho meses, aunque en algunos países se realiza aún más tempranamente. Se puede incluso posponer hasta que la perra tenga su primer celo, pero no ir más allá. De esta forma, además de evitar la presentación de una piómetra, impediremos la presencia de tumores de mama que, en muchas ocasiones, son de carácter maligno, y que podrán provocar metástasis en órganos como pulmones, riñones, hígado o bazo.

Tan sólo añadir que el uso de sustancias para inhibir el celo de nuestras perras, usadas durante años sin ningún tipo de consideración científica por parte de los veterinarios, ha sido la causa de la aparición de las dos enfermedades a las que hemos dedicado el artículo de este mes. Afortunadamente, a día de hoy, cada vez somos menos los que hacemos uso de estas sustancias. ¡Que cunda el ejemplo! Animaos a esterilizar a vuestras perras.

Citar | Hace 5 años

ENFERMEDADES DEL PANCREAS EN EL PERRO-PANCREATITIS

ENFERMEDADES DEL PÁNCREASEl páncreas es una glándula muy pequeña, lobulada, adyacente al duodeno (intestino delgado) y estómago. Su estructura recuerda a un racimo de uvas, y es uno de los tejidos con mayor actividad metabólica en el organismo En una parte de esta glándula se sintetizan y segregan enzimas digestivas, y se conoce con el nombre de páncreas exocrino. La otra parte se dedica a la síntesis y producción de hormonas (glucagón e insulina), y se conoce con el nombre de páncreas endocrino.

En el presente artículo y en uno próximo nos centraremos en el páncreas exocrino, cuyas patologías más conocidas y frecuentes son la pancreatitis y la insuficiencia pancreática.

-PANCREATITIS

La causa de esta enfermedad, de aparición espontánea apenas se comprende. La nutrición desempeñaría un papel importante ya que se da con más frecuencia en perros obesos, siendo muy poco habitual en perros subalimentados. Su aparición se relaciona con frecuencia con comidas grasosas, aunque en muchas ocasiones viene provocada por problemas extrapancreáticos (tumores, problemas renales, hepatopatías, enfermedades cardiovasculares, infecciones…).

Lo que parece definitivamente claro es que la pancreatitis se origina por una hiperestimulación pancreática que dará lugar a una gran activación de la descarga enzimática. Podemos decir que es un trastorno agudo del páncreas que se produce cuando se rebasan los mecanismos fisiológicos de protección debido a la secreción de enzimas pancreáticas activadas.

Hasta hace muy poco se consideraba a los corticoesteroides como posibles causantes de esta enfermedad, pero lo cierto es que actualmente está descartado que su uso la provoque, salvo en los casos en que son usados a altas dosis tras un traumatismo medular. En medicina humana son muchos los fármacos relacionados con la aparición de pancreatitis, y en los perros ha sido identificada en intoxicaciones por determinados insecticidas, cinc, e hipercalcemia (aumento de calcio en sangre) espontánea. Otros medicamentos capaces de provocar una pancreatitis son los diuréticos tiazidicos

La furosemida (seguril), paracetamol, tetraciclinas y metronidazol. Algún perro epileptico tratado con bromuro potásico y fenobarbital en combinación también desarrollo pancreatitis (0.3% de ellos).

Algunas infecciones bacterianas o víricas pueden ser también causa de la inflamación del páncreas e incluso en algunos casos de babesias (parásito hemático transmitido por garrapatas).

En algunas ocasiones aparece tras una situación de estrés o de una cirugía.

Se reconocen en el perro tres tipos de pancreatitis, la aguda, la recurrente y la crónica. La aguda se refiere a la inflamación del páncreas qué, después de eliminar su causa, si es que puede ser identificada, es completamente reversible. Por otro lado, la crónica es de larga duración y se asocia a cambios en las estructuras del páncreas que son irreversibles (fibrosis e inflamación) y puede ser una secuela de la pancreatitis aguda recurrente o de un proceso morboso subclínico que puede presentarse como diabetes mellitus o insuficiencia pancreática exocrina. Estos dos tipos no se pueden diferenciar clínicamente, y ambas pueden ser leves y graves. Es importante que sepáis que existe una forma de pancreatitis, que es fulminante y por lo tanto mortal.

La enfermedad se complicará con la aparición de necrosis infectada, seudoquistes pancreáticos y abscesos pancreáticos. Se suele decir que una pancreatitis es leve cuando el daño pancreático se limita a un edema y que es grave cuando se presenta muerte de células (necrosis) del páncreas.

Los perros que reciben una dieta balanceada con la cantidad adecuada de calorías y hacen ejercicio con regularidad rara vez sufren una pancreatitis y si el problema ocurre, es menos pronunciado.

Los desequilibrios nutricionales provocaran una pancreopatía mediante la alteración de la síntesis, almacenamiento y secreción de las enzimas pancreáticas o causando cambios en las estructuras de las células del páncreas, especialmente a nivel de la membrana celular..

Además de las dietas con un exceso de grasa, las comidas con un alto porcentaje en proteínas también pueden causar el problema, ya que estimulan un aumento de la secreción de enzimas por parte del páncreas. Una causa frecuente de pancreatitis en la especie humana es el exceso en la ingestión de alcohol, pero afortunadamente, nuestros perros no beben.

En resumen, la nutrición cumple una función en la patogenia de la pancreatitis porque determina la cantidad de enzimas sintetizadas, almacenadas y secretadas, y la estabilidad de las estructuras celulares del páncreas.

La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero es más habitual en perros de mediana edad o viejos. La sintomatología suele caracterizarse por vómitos con o sin sangre, anorexia, pérdida de peso, dolor abdominal, depresión y diarrea con o sin sangre .En algunas ocasiones podremos ver el abdomen agrandado y la frecuencia respiratoria aumentada. En la forma aguda grave puede haber shock y colapso. Algunos perros adoptan la postura de “rezo”, con los miembros delanteros estirados, el esternón pegado al suelo y los miembros traseros levantados. Los signos de dolor son frecuentes cuando se hace una palpación abdominal (59% de los casos). Los perros con enfermedad grave suelen estar deshidratados y muestran fiebre aunque esto no está siempre presente.

La pancreatitis ocurre porque se bloquea la secreción compensada de enzimas, y los conductos pancreáticos se obstruyen por el edema y la inflamación. Luego se produce el reflujo de los contenidos del duodeno dentro de los conductos pancreáticos, lo que va a provocar una seria alteración en su funcionalidad.

Una presentación grave es la pancreatitis hemorrágica aguda que aparece dentro de las 24 primeras horas y se caracteriza por edema, necrosis y hemorragia pancreática, necrosis de la grasa intraabdominal y formación de ascitis. Algunas enfermedades endocrinas como la diabetes mellitus, hipotiroidismo e hiperadrenocorticismo o Cushing, pueden en determinados casos predisponer a padecer una pancreatitis.

Los hallazgos físicos en perros con pancreatitis aguda son muy variables y van desde la depresión, deshidratación leve con signos de dolor abdominal, a la crisis abdominal aguda con choque (taquicardia, tiempo de llenado capilar prolongado, membranas mucosas pegajosas, hipotermia), petequias, ictericia, y ascitis. En algunos perros podremos palpar una masa abdominal.

Dado que los vómitos son un síntoma de muchas enfermedades, serán muchas las pruebas a realizar para establecer el diagnóstico de pancreatitis. Serán necesarios análisis de sangre, de orina, radiología abdominal, y ecografía. Debo decir que esta última quizás sea la técnica que permite el diagnóstico de esta enfermedad con el más alto grado de fiabilidad (80% de los casos). Las pruebas bioquímicas deberán incluir algunas pruebas muy específicas cómo la lipasa inmunoreactiva pancreática (PLI) y la TLI, que consiste en medir el tripsinógeno circulante, teniendo en cuenta que hay perros con pancreatitis que pueden tener valores normales e incluso por debajo de los esperados, de este parámetro.

Los resultados de la hematología pueden ser muy variables, desde un aumento leve de los glóbulos blancos, hasta un aumento importante de estas células (leucocitosis), con disminución de plaquetas (trombocitopenia), y anemia. En otras ocasiones los glóbulos blancos se encontrarán por debajo de sus valores normales (leucopenia).

A nivel bioquímico podremos observar aumentos de la urea en sangre (uremia prerenal), incremento de los valores de enzimas hepáticas (ALT, AST, ALKP), aumento de la bilirrubina, hiperglucemia, hipoproteinemia, hipocalcemia, y alteraciones del cloro, sodio y potasio. Durante muchos años se utilizó la valoración de la lipasa y la amilasa en sangre para determinar que estábamos ante un caso de pancreatitis, pero actualmente se sabe que hay muchos perros que muestran elevaciones de estas enzimas del páncreas, sin tener ninguna afectación de esta glándula. Por ejemplo se pueden elevar en caso de obstrucción. Esto se explica porque estas enzimas no son fabricadas de forma exclusiva por la glándula pancreática, sino que pueden aparecer elevadas en presencia de otras patologías, cómo inflamación intestinal (amilasa), en caso de administración de corticoesteroides (lipasa) o en caso de insuficiencia renal (ambas enzimas).

La pancreatitis grave requiere un tratamiento muy agresivo y conlleva un pronóstico reservado, mientras que la leve suele responder a la terapia sintomática a corto plazo y tiene un pronóstico bueno.

Aparte de la sintomatología y el estado del perro, existe un factor que se puede utilizar como medidor del pronóstico que es el TAP (peptido de activación del tripsinógeno) y que de hecho se utiliza en medicina humana. Creemos que en breve estará disponible para su uso en medicina veterinaria.

En cuanto al tratamiento diremos que se fundamenta en el mantenimiento o restauración de la perfusión tisular adecuada, mediante fluidoterapia intravenosa. En ocasiones se necesitarán suplementos de glucosa y de potasio. Si existe hipoproteinemia serán útiles los coloides o el plasma. Si hay diabetes habrá que suministrar insulina. Ante los vómitos es fundamental suspender la ingesta de alimentos y de agua, utilizando medicamentos contra ellos y protectores de la mucosa gástrica. Los antibióticos de amplio espectro también deberán formar parte de la terapia.

La analgesia es un punto muy importante del tratamiento de la pancreatitis, ya que el dolor en esta enfermedad es muy acentuado. Utilizamos opioides inyectables, y veces es necesario el uso de tranquilizantes en aquellos pacientes que manifiestan disforia con el empleo de opioides. Actualmente se están utilizando parches transdermicos de fentanilo para combatir el dolor, aunque tienen el problema de la tardanza en anular el dolor.

Los analgésicos no esteroides en general no están indicados por la posibilidad de provocar úlceras a nivel digestivo, fallo renal o hepatotoxicidad.

El ayuno durante 48 horas como mínimo es sumamente importante, aún sin vómitos para provocar un descanso del páncreas, reduciendo su estimulación. Cuando se inicia la alimentación deben ser restringidas al máximo las proteinas y las grasas, es decir que deberemos empezar con dietas altas en carbohidratos, durante dos semanas. Existen en el mercado excelentes dietas preparadas para cumplir estos objetivos dietéticos.

Una complicación muy grave de esta patología es la presentación de alteraciones de la coagulación, que obligaran al uso coagulantes (vitamina K) o de anticoagulantes (heparina) según los casos, así como plasma y coloides, ya nombrados anteriormente.

El uso de extractos enzimaticos pancreáticos orales se ha destacado para reducir el dolor en pacientes humanos con pancreatitis crónica, pero en los perros su eficacia no parece ser tan importante.

No debemos olvidar que en ocasiones será necesario el tratamiento quirúrgico, para restaurar la salida biliar, remover el tejido pancreático necrótico infectado o eliminar las secuelas cómo son los pseudoquistes. La extracción o drenaje de los abscesos es otra indicación para la cirugía. Las pancreatitis recurrentes o insensibles a los tratamientos también pueden requerir la cirugía para confirmar el diagnóstico y excluir el cáncer de páncreas. Dado que algunos de estos pacientes pueden presentar alteraciones concomitantes en otros órganos como hígado e intestino, la cirugía servirá para tomar muestras de estos órganos y posibilitar el estudio de sus tejidos.

El pronóstico, diremos que los perros con pancreatitis aguda leve es bueno. La pancreatitis grave o recurrente tiene un pronóstico reservado.

En resumen, si habéis leído con atención el artículo, la conclusión es clara. Una dieta equilibrada y sana, específica para perros, reduce al máximo la posibilidad de que vuestro perro llegue a padecer alguna vez esta gravísima enfermedad. Así que como le comente el otro día a una clienta cuyo caniche mediano se ha salvado de milagro, se acabaron los churros y las porras con Cola-Cao en el desayuno. Se me olvidaba, el caniche enano y de nombre “Guas” pesaba 8 kilos. Tenía la mala costumbre de haberse pasado ocho años comiendo lo que no a él, sino a su propietario le daba la gana darle. Lo de los churros y las porras con Cola-Cao no es una broma, lo prometo.

FACTORES DE RIESGO DE LA PANCREATITIS AGUDA EN PERROS

-Hembras y machos castrados de más de 7 años.

-Sobrepeso corporal (obesidad)

-Razas con predisposición:

1. Razas de pequeño tamaño.

2 Terriers: Yorkshire, airedale, cairn.

3. Razas no muy activas: Schnauzer miniatura, caniche enano, caniche toy, lhasa apso.

-Enfermedades asociadas:

1. Enfermedades digestivas previas.

2. Diabetes mellitus

3. Hiperadrenocorticismo

4. Hipotiroidismo

5. Insuficiencia renal crónica

6. Insuficiencia cardiaca congestiva

7. Enfermedades autoinmunes.

-Tratamientos farmacológicos repetidos

1. Antibioticos

2. Corticoesteroides

3. Agentes quimioterápeuticos

4. Insecticidas organofosforados.

-Anestesia

-Operaciones quirúrgicas.

Mar 
Citar | Hace 3 años

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Mar 
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¡MUCHO CUIDADO!: ¿POR QUÉ SU MASCOTA ESTÁ ADOPTANDO ESTA POSICIÓN?


¿Tu gato o perro, sin motivo aparente, ha comenzado a hacer lo que muestra la foto? No lo hacen porque sean consentidos, ni porque lo hayas regañado: presionar la cabeza contra un muro o un objeto es un acto compulsivo que puede indicar una condición muy peligrosa, que puede resultar fatal para tu gato o perro.



Este comportamiento generalmente indica un daño en el sistema nervioso, que puede ser resultado de una serie de causas, incluyendo una enfermedad del prosencéfalo (donde prosencéfalo y tálamo son dañados) o un envenenamiento tóxico.No existe evidencia de que alguna raza en particular, o que los animales a alguna edad concreta tengan un riesgo mayor de sufrir este comportamiento. Le puede suceder a cualquier gato o perro y a cualquier edad.


Causas

Existen diferentes razones por las que un gato o perro pueda sentir la necesidad de presionar su cabeza, dependiendo de la causa principal que manifiesta el síntoma. Algunas causas posibles podrían ser desórdenes metabólicos (hiper o hiponatremia, es decir, mucho o poco sodio en el plasma sanguíneo corporal), un tumor primario o secundario (tumor localizado en el cerebro o en otro lugar del cuerpo), una infección del sistema nervioso (como rabia u hongos). Otras causas podrían ser traumas en la cabeza post accidentes, o derivados de la exposición a toxinas como el plomo.


Diagnóstico

Un primer procedimiento diagnóstico incluye un examen completo de la retina y otras estructuras del fondo del ojo, que pueden revelar procesos infecciosos o inflamatorios, así como irregularidades cerebrales. También se pueden necesitar test de presión sanguínea para buscar si existe presión sanguínea alta, y dos tipos de escáneres cerebrales: tomografía computarizada o imagen de resonancia magnética. El veterinario también podría realizar análisis de orina (que revelará problemas metabólicos) y pruebas para la concentración de plomo en la sangre.

Para esta fase, deberás entregar un completo historial de salud del gato o perro, la aparición de síntomas y posibles incidentes que podrían haber precedido a esta condición.



Tratamiento

El cuidado dependerá de los síntomas que aparezcan y del diagnóstico establecido por el veterinario. Algunos cuadros clínicos requerirán hospitalización y tratamiento inmediato. Diferentes causas requieren diferentes tratamientos, y no se deben administrar medicamentos ni terapias hasta que se haya hecho un diagnóstico del caso en particular.



Vida y sobrevida

Las enfermedades específicas requieren diversos métodos de cuidado y cura, aunque los principales requerimientos son la repetición de los exámenes neurológicos y un monitoreo del progreso general.

Ya sabes entonces, que si tu gato o perro manifiestan este comportamiento, has de acudir con él/ella inmediatamente al veterinario. Por favor difunde esta información que puede salvar muchas vidas
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Hola. Tiene recomendaciones o tratamiento para las dermatitis y la resequedad. Lleve a mi perra al veterinario y el ko le encuentra pulgas. Me dio varios multivitaminicos ya que el ha disminuido, le persiste el prurito. Sobre todo que shampoo puedo usar para su piel y pelo resecos. Gracias

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